9 de diciembre de 2016

Planificación Estratégica: Origen, Dimensiones e Importancia


La Planificación Estratégica es uno de los procesos mas importantes de la administración que atañe a los directivos en la actualidad, en particular de aquellos vinculados a las Pequeñas y Medianas Empresas (PYME), ya que representa la hoja de ruta que ayudará al logro de los objetivos atendiendo a los parámetros de cantidad, calidad, espacio, tiempo y eficiencia; entre otros.

El orígen de la Planificación Estratégica se remonta a la segunda mitad del siglo pasado, en respuesta a una abrupta ruptura con la época de estabilidad y predictibilidad que había caracterizado a los negocios desde finales del siglo XVII,  donde la producción y las ventas era la preocupación más importante de los administradores hasta ese momento.

Según Ansoff, Declerc y Hayes (1983), a mediados de la década de los cincuenta muchas firmas estadounidenses se enfrentaron a síntomas perturbadores en su competitividad que no podían ser resueltos por medio de los modelos y técnicas disponibles, particularmente de las heredadas del Taylorismo y el Fayolismo fundamentadas en la especialización del trabajo y el proceso administrativo; concretamente la planificación funcional, la programación y el control de operaciones  y la evaluación de resultados apoyado en objetivos financieros de corto plazo.
 
Según estos autores, las empresas se vieron obligadas a desarrollar nuevos enfoques administrativos que ayudaran afrontar los nuevos problemas, ya que “las técnicas administrativas de presupuesto a largo plazo, de control financiero y aun entonces la popular planeación a largo plazo se mostraron insuficientes para tratar con los nuevos síntomas” (Ansoff, Declerc y Hayes, 1983, Pág. 49). Es así como a finales de la década de los cincuenta varias compañías líderes y firmas consultoras se encontraron convergiendo hacia un nuevo enfoque que llegó a ser conocido como planificación estratégica (PE).

El enfoque de la Dirección Estratégica

En su libro La Dirección Estratégica en la Práctica Empresarial, Ansoff y McDonell (1997) utilizan el término Dirección Estratégica”, el cual es equivalente al de “Gerencia Estratégica” o “Administración Estratégica”  utilizado por otros autores; por ejemplo, Thompson y Strickland (2004). Con esta denominación los autores se  refieren a todo el proceso de gestión empresarial que abarca desde el diagnóstico situacional, pasando por el análisis de negocios, la formulación de presupuestos y programas operativos, hasta el diseño e instrumentación de los controles correspondientes. (Ver Proceso de Planificación Estratégica)

La Dirección Estratégica surge entonces como un enfoque racional que exige  redefinir la postura estratégica de las organizaciones. Debido a que esencialmente está centrada en la estrategia, a su vez implica la evaluación del entorno a fin de reconocer las amenazas y oportunidades existentes; concretamente las variables macroeconómicas, las acciones competitivas, la estructura de los mercados actuales y potenciales; todo lo cual es contrastado contra las fortalezas y debilidades internas para el logro de los objetivos propuestos.

Ansoff y McDonell (1997) sostienen la hipótesis denominada del éxito estratégico especulativo, la cual declara que “el rendimiento de una empresa es óptimo cuando su estrategia externa y su capacidad interna se adaptan a la turbulencia del ambiente externo de la empresa” (Pág. 12). De tal manera que un sistema de gerencia soportado en lo estratégico tendrá como propósito fundamental servir de ayuda en el manejo de la incertidumbre asociada a la complejidad actual del entorno de negocios.

Desde este orden de ideas, un sistema de Dirección Estratégica ayudará a encontrar respuestas adecuadas y oportunas a los cambios del entorno, apoyándose  en el diagnóstico  de los retos ambientales y la valoración de su impacto sobre la empresa; dando así las pautas para la toma de decisiones y la acción táctica. Es por ello que la Dirección estratégica es un enfoque sistemático hacia el manejo de la innovación, la complejidad y la dificultad para predecir.

 CONCLUSIÓN

En definitiva, el proceso de dirección estratégica abarca un amplio espectro de variables y elementos entrelazados, cuyos eslabones comparten un ingrediente esencial cual es la orientación hacia la misión y visión empresarial; y donde el logro de los objetivos trazados en el plan de negocios dependerá de la capacidad gerencial para utilizar las fortalezas y recursos en atención al contexto macroambiental en que le toca desenvolverse y operar.

Todo lo anterior nos remite al paradigma de la complejidad aplicado a la gestión empresarial, por lo que es posible conjeturar  que los modelos administrativos reduccionistas se muestran insuficientes para explicar y dar solución a los distintas problemáticas que atañen a las organizaciones en la actualidad; emergiendo así un nuevo enfoque más holístico, abierto y multiparadigmático que atiende tanto a los aspectos micros como aquellos que se encuentran en el exterior, que a pesar de ser incontrolables son también relativamente predecibles.



Referencias Bibliográficas:

Ansoff  H. I, Declerc R.y  Hayes R. (1983). El planteamiento estratégico. México: Trillas

Ansoff H. I., Mc Donell E. J. (1997). La Dirección estratégica en la práctica empresarial. Segunda edic. Estados Unidos: Addison Wesley Iberoamericana



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