24 de mayo de 2013

El Valor Compartido Según Porter y Kramer

No son suficientes la responsabilidad clásica de los empresarios ni la filantropía para responder con efectividad a las necesidades sociales. Se debe redefinir el propósito de las empresas porque de eso depende su progreso y su existencia (Michael Porter)

Según Porter y Kramer (2011), en los últimos años las empresas han sido vistas como causa importante de los problemas económicos, ambientales y sociales del mundo moderno, lo que ha acentuado la creencia de que estas prosperan a costa de la sociedad. Ciertamente, hoy día un gran número de empresas sigue optando por una gestión de negocios que obedece a  una visión estrecha de la creación de valor, la cual privilegia el desempeño financiero de corto plazo y la consecuente desestimación de las necesidades más importantes de los clientes y la sociedad en general.

Al respecto, Porter y Kramer  abogan por un nuevo sistema de gestión orientado a la creación de valor compartido, visto este como una forma de  crear valor económico para la empresa al mismo  tiempo que se crea valor para la sociedad. No obstante, esta creación de valor debe ir  más allá de la llamada Responsabilidad Social Empresarial y de la filantropía, por lo que debe estar soportado en una preocupación auténtica que conlleve a políticas, estrategias y prácticas de negocios abocadas a resolver necesidades fundamentales de la sociedad de forma autosostenible ahora y en el futuro.

Desde este  paradigma se asume una nueva perspectiva de la competitividad empresarial; donde la capacidad de colaborar, interactuar y gestionar  entre los diferentes entes con y sin fines de lucro (además del gobierno) produce una estructura de valor donde el todo es mayor que la suma de sus partes. De esta forma el valor creado genera un  efecto multiplicador que produce  un mayor bienestar no solo en los grupos de clientes y/o ciudadanos objetivos, sino en el resto del conglomerado social que se encuentra en las áreas de influencia de las distintas organizaciones involucradas.

En conclusión,   parafraseando a Gustavo Mutis, las empresas que opten por un proceso de transformación hacia el valor compartido deben entender que este implica un esfuerzo estratégico extendido a todos los individuos; una asignación de importantes recursos de gestión para impactar el desarrollo diario de las actividades del negocio. Por esto es fundamental que tengan claro el horizonte y la importancia estratégica de esta perspectiva, la cual debe estar alineada a su misión, visión y valores de negocios.